Hacer como que...
La cercanía de los fines de semestre viene acompañada de varios eventos que a lo largo de una historia medio truculenta, han servido de parapeto para la evasión de obligaciones. No estoy en contra de que se realicen, sin embargo, cuando el espíritu de dichos eventos se tergiversa con el único fin de servir de pretexto para el incumplimiento de tareas, resulta deplorable.
La cercanía de los fines de semestre viene acompañada de varios eventos que a lo largo de una historia medio truculenta, han servido de parapeto para la evasión de obligaciones. No estoy en contra de que se realicen, sin embargo, cuando el espíritu de dichos eventos se tergiversa con el único fin de servir de pretexto para el incumplimiento de tareas, resulta deplorable.
Aquí podría mezclar una plática sobre valores, pero creo que de nada serviría, pues ya se ha llegado al límite de tolerancia a la información sobre ese tópico; creo, por otro lado, que la responsabilidad se ha ido transfiriendo institucionalmente, es decir, ya no creemos en que cada uno pueda crearse un espacio donde los límites sean acordes a nuestras capacidades.
Al contrario, deseamos que alguien venga a decirnos qué hacer, cómo hacerlo, cuándo y dónde es prudente llevarlo a cabo, para que en el futuro cercano o lejano, tengamos el "derecho" de culpar a los demás de que algo nos salió mal, de que no se pudo cumplir con lo que se pedía porque resultó demasiado para el poco tiempo del que disponemos.
Es hora de establecernos si somos lo suficientemente capaces como individuos de mantenernos coherentemente dentro de las tareas que nos proponemos, para así, lleguemos a entender que es junto con los demás que pertenecemos a este país. Dejar de fingir que tenemos "cosas más importantes" que atender, por sobre lo que en realidad nos correspónde. Está en nuestras manos.
Roberto Barroso Espinal
No hay comentarios:
Publicar un comentario