Fechas navideñas al fin, una época donde nos acordamos que tenemos familia y queremos convivir con ellos y hacer todo lo que no hicimos en un año, en un día, tratamos de remediar ausencias con la presencia de regalos, que por lo general son cosas materiales que en realidad son contadas la veces que las usamos. Pero al iniciar esta temporada navideña podemos observar claramente cuáles son los alcances de la publicidad en televisión, radio, espectaculares, etc.
Tratan de hacer todo lo posible por hacer creer a las personas que sus productos en realidad les serán útiles, y en busca de quedar bien con los demás consumimos sin pensarlo, diciendo en muchas ocasiones que lo compramos porque nos gustó, pero la realidad es que nos bombardean de tanta publicidad que terminamos por creer que en realidad nos son necesarios.
Una empresa que se me ha hecho muy astuta desde que tengo memoria es COCA COLA pues sus comerciales son muy persuasivos, ya que para ellos la familia es su principal mercado, esta empresa no necesita utilizar personajes importantes de la televisión, le basta con el ingenio que reflejan sus comerciales al dejar claro que la unión familiar o simplemente ser igualitarios con nuestra sociedad en compañía de una coca cola será lo mejor.
Me tocó observar con una amiga la caravana de coca cola dónde sacan coches alegóricos y bailarines con temas navideños tratando de demostrar a los padres de familia que en realidad se preocupan por sus hijos y así como consecuencia dejar una buena impresión en nosotros al demostrarnos que en realidad se interesan por la sociedad y no solamente por sus bolsillos.
También he observado que coca cola en rara ocasión saca una promoción con sus productos pues no las necesita ya que ellos tienen tan claro su mercado y constantemente se encuentran investigándolos para lograr seguir en el gusto de las personas.
Por otro lado me ha tocado también ver comerciales que lo único que hacen es atrapar tu atención por el contenido sin embargo no es suficiente para que logren venderte el producto, lamentablemente estas fechas navideñas han dejado ser un motivo de unidad, se ha vuelto una competencia por ver quién compra el mejor regalo, y el espíritu navideño se ha quedado en el olvido poco a poco.
POR: Beatriz Vargas Villagrana
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