lunes, 20 de diciembre de 2010

Al pueblo, circo sin pan

Metí la mano al bolsillo y conté tres pesos; las posibilidades de cambiarlos por algo se esfumaron en cuanto traté de recordar qué podía comprar con ellos. Un bolillo quizá ¡y me sobrarían como cincuenta centavos! Si tu viera tres pesos diarios, en semana inglesa por supuesto, posiblemente podría gozar de una torta decentemente condimentada a la semana, eso si yo la hago, porque si intento comprarla creo que me vería en problemas.
Menos de tres pesos diarios aumentó el salario mínimo para el 2011, una cantidad que compite a toda ley con lo que se autorizaron de aguinaldo en ambas cámaras, no vaya usted a creer, por lo que tooodos los mexicanos podremos dispendiar para el próximo año, en regalos, donativos y diversión sin menoscabo de nuestro presupuesto.
El 4.1% que significa este aumento, claaaro que compite con el que sustentó la gasolina, aproximadamente del 13% anual en este casi extinto 2010. Eso sí, el cardenal Norberto Rivera nos conmina a renovar la fe; quisiera ver quién sobrevive con media hora de rezos.
El panorama se muestra igual que en este año; perseguidos por la inmediatez, estaremos solventando un estilo de vida donde las desigualdades se acentuarán como una condición natural de nuestra pasividad. ¿Seguiremos aguantando? La tradición dicta que sí.
Roberto Barroso Espinal

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