Los patos le tiran a las escopetas...
Las noticias en estos últimos días, pueden parecer abrumadoras para muchas personas. Sí, son alarmantes, no le voy a restar importancia al asunto. Pero toda esta situación genera mucho ruido en mi cabeza, poniendome a pensar en diversas cuestiones.
La primera, es qué hemos hecho o mejor dicho que no hemos hecho como sociedad para llegar a los extremos en que nos encontramos. Altercados donde los buenos temen a los malos, ja... Compañeras me llegaron a platicar hace días que cerca de nuestra casa de estudios, las asaltaron, y cuando se disponían a llamar a sus familiares para avisar lo ocurrido, entraron a un local, donde al imformales un poco de lo ocurrido la chica que atendía el local les dijo: "hemos llamado a la policia, pero no les hacen nada porque les tienen miedo". Cuando yo me enteré, de inmediato pense: "esto no es posible". No me cabe en la cabeza la idea de que los ladrones tengan más autonimía que los que se supone nos brindan "seguridad y protección".
Ahora, balaceras en las calles donde una de dos: o no te permiten salir, o de plano prefieres no hacerlo para no correr riesgos. Un ejemplo del primer punto, lo acabo de escuchar el día de ayer. Donde un amigo me platicó que no los dejaban salir de la universidad.
Me preocupa vivir en estas circunstancias. No sólo por la falta de seguridad, si no por todo lo que puede generar a nivel mental. ¿Acaso podrá generarse una psicosis colectiva?¿Antes de salir de nuestras casas, pensaremos en convertirnos en ermitaños?¿Llegará un punto en el que creamos que toooodo aquel que nos voltea a ver, o nos rodea, quiere hacernos daño?
Creo que vamos que volamos a los extremos de los extremos. Siempre he dicho: "Hay cosas que están en nuestras manos y podemos controlar, y otras que no". Lo que si me queda claro es que no podemos dejar de ir a la escuela, ir al trabajo, salir de compras, ir a un café, al cine, o al antro, por temor a que en el momento menos esperado alguién te grite: "tirate al suelo" para protegerte de una bala perdida, o que te arrebaten el celular, la bolsa, la cartera (donde en ocasiones es mejor no forsejear para que tu vida no corra peligro).
¿Alguna vez acabará?
Jessica Castañeda Ortega
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