Hartazgo.
Como sociedad, es posible que nos movamos según dicten nuestras necesidades creadas; las modas inundan las intenciones, puesto que cada individuo se alínea dentro de las actividades que lo pondrán cercano a la aceptación colectiva y hasta el altruismo se ve mediado por lo que se establezca como prioritario en el ámbito mundial.
Un horizonte así planteado pareciera carecer de fondo y lo que pudiera presentarse como hueco e insulso, resulta que es lo más aceptado como un comportamiento normal o digno de lástima; según la OMS, aproximadamente novecientos mil hombres padecen de trastornos alimentarios, dígase anorexia o bulimia, lo que implica un aumento de tres veces comparado con el año 2000.
Contradictorio si sólo lo percibimos desde la perspectiva de una sociedad globalizada y que dejó en esta década de apreciar la actividad física como una opción para mantenerse delgado, ya no se diga como fin educativo, pero desde otro punto de vista, puede ser el complemento de un comportamiento social basado en la inmediatez y el deseo de obtener resultados mágicos.
Es fácil percibir los dividendos en el panorama de la salud, sin embargo, los síntomas aparecen en todos los demás, manifestándose en una exigencia mayor de acumulación de capitales, por lo cual podemos ver competencias en ventas desleales, engaños para provocar el consumo o graduación de profesionistas con bases depauperadas. Hartos como estamos de la "abundancia" general.
Roberto Barroso Espinal
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