jueves, 30 de junio de 2011

La nueva barbarie

Cambio climático.
Todo lo que pase en el mar tiene un reflejo en tierra y viceverza; la pregunta que nos hacemos la gente común cada año por estas fechas, es el porqué ya no llueve como antes. Si tratara de discernir las causas desde un punto de vista geológico, ambientalista o biológico, tardaría un tiempo del cual no dispongo, no por la extensión del tema, sino porque no soy experto.
Pero si damos un vistazo a nuestro entorno, nos daremos cuenta de que nuestras acciones tienen que ver mucho con el cambio en los climas local y mundial. No sólo se trata de los giros que componen el movimiento de rotación de la tierra, también la ayuda que le hemos estado dando con los micro y macro cambios en los diferentes ecosistemas de los cuales nos abastecemos.
Las naturaleza no es tonta, si de alguna manera dispuso que las aguas corrieran de un lugar a otro, que ciertas especies de árboles crecieran en diferentes territorios o que en diferentes zonas, el planeta los usara para deshacerse de lo que ya no le sirve, es por algo y nosotros no teníamos el derecho de cambiar radicalmente esa disposición.
Por muy simple que parezca, el cambio del cauce de un río tiene consecuencias e Irapuato puede presumir de que su clima ya no es tan benigno como lo solía ser, hasta la década de los sesenta. El río Silao ha sufrido dos cambios en su cauce y la humedad del territorio, por ende, ya no es la misma. Si a esto le sumamos la tala por construcciones de casas habitación, obtenemos el panorama completo.
Roberto Barroso Espinal

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