lunes, 20 de junio de 2011

La nueva barbarie

Lucha social, inexistente.
Hay un temor social que no hemos sabido resolver, no ponemos cartas en el asunto y lo arrastramos con el pretexto de siempre, esperanzados a que aparezca la imagen de alguien que ponga orden a la situación que vivimos. La inseguridad no pega sino hasta que nos pasa algo o le pasa a alguien cercano, mientras tanto, no importa que haya asaltos, violaciones o robos.
La pasividad nos lleva a comportarnos como corderos en el matadero, rezando porque no nos toque o que los agresores no se fijen en nosotros, por lo que mantenemos un perfil bajo, carente de la dinámica que debe presentar una sociedad obligada a tomar su desarrollo en sus propias manos; los ámbitos no son exclusivos, pues en el laboral también callamos al ritmo que impone la necesidad.
Todo tiene que ver con la sobrevivencia; caminar enla calle, temer el abuso de comerciantes, ser deficientemente atendidos por servidores públicos o no tener la seguridad de ser recontratados en la empresa donde se labora, en conjunto, este panorama ha hecho que nuestra autoestima social se vea plagada de un fatalismo cada día más arraigado.
No hay soluciones inmediatas ni mágicas, menos a un mal que hemos dejado crecer con el tiempo sin prestar atención a que las consecuencias serán peores para cada generación. Puedo imaginar que la lucha por sobrevivir en estas sociedades, será más sorda conforme pasen los años y veamos mermadas las condiciones para mantenernos en un estatus.
Roberto Barroso Espinal

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