viernes, 6 de mayo de 2011

Mi humilde opinión

Apoyos del cine
Hace unos días estuve leyendo un artículo sobre las carencias y la falta de apoyo dentro de la industria del cine nacional. A manera de pequeña investigación Mariana González de la gaceta de la UDG nos deja este pequeño texto para reflexionar y entrar en debate en el actuar político en la industria hoy en día. Es por ello que me permito publicar hoy lo que ella tiene qué decirnos.
El cine mexicano requiere apoyo económico y técnico de parte de las autoridades gubernamentales para salir de su crisis, afirmó Enrique Sánchez Ruiz,
especialista en políticas audiovisuales en México, Estados Unidos y Canadá.
Señaló que el gobierno federal pretende que la cinematografía subsista por medio de la oferta y la demanda del mercado y no mediante el respaldo institucional, como sucede en otros países.
El académico del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades dijo que renacer mediante el mercadeo no es posible para una industria tan débil como la nuestra, pues se enfrenta al monopolio estadounidense.
Sánchez Ruiz, quien realizó un diagnóstico del cine en América del Norte, para el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), insistió en que los productos culturales, como las películas, tienen una dinámica de comercialización distinta a los demás bienes y servicios, pero el gobierno se empeña en tratarlos como si fueran una fábrica de zapatos.
“Tan es así, que incluso quisieron desaparecer del presupuesto a Imcine. Los productos culturales no son mercancías a secas, sino que trabajan con ideas, identidades colectivas, propuestas de qué queremos ser. Eso requiere algo más que simple oferta: precisa de apoyos gubernamentales definitivos y activos”.
Consideró que esta ayuda puede ser de carácter económico para realizar más producciones, pero también de índole técnica, en la que por ejemplo sea el gobierno el que haga los estudios de mercado en Europa y otros países susceptibles de comprar las cintas mexicanas.
Dijo que no obstante que la Ley federal de cinematografía publicada en 2001 hace algunas precisiones operativas con relación a varios aspectos, como el Fidecine, el problema es que no delinea una política integral, sistemática y explícita de fomento al cine nacional.
El problema deriva incluso desde el organigrama, puesto que el Consejo nacional para la cultura y las artes depende de la Secretaría de Educación, cuyos ejecutivos no tienen claro cómo se manejan los temas culturales y esto dificulta las cosas.
Sánchez Ruiz recordó que los artículos 14, 31, 32 y 33 de ese reglamento dejan al arbitrio de las secretarías de Hacienda y de Educación la dictaminación de alicientes económicos e incentivos fiscales para promover el cine mexicano, pero no aporta mayores especificaciones. Por lo tanto, sigue quedando al garete de la voluntad política del gobernante en turno establecer y aplicar dichos estímulos.
“En Estados Unidos y Canadá el cine está respaldado por los departamentos de Comercio y de Estado. El resultado
es que en esos países son producidas alrededor de 450 y 50 películas al año, respectivamente, mientras que en México no rebasan las 20 cintas e incluso en años recientes ni siquiera llegaron a las 10. Hasta 1990 la cifra llegaba a 100”.
El universitario mencionó que muchos creen que el cine mexicano atraviesa por una buena etapa a causa de que algunas películas han funcionado en taquilla y han sido nominadas hasta para el Óscar.
“La verdad es que el cine en este país atraviesa por graves dificultades como industria. Quizás en estética mejora y hay cosas interesantes, pero que unas cuantas películas sean exitosas, significa que una parte minoritaria de la cinematografía mexicana está vivita y coleando, que la vena creativa no se nos ha muerto, pero no que tengamos las condiciones óptimas para seguir adelante”.
Este incierto panorama, desde inicio de los noventa, obligó a muchas figuras y talentos mexicanos a emigrar a otros países. El problema ahora es que esos artistas, directores y fotógrafos mexicanos realizan proyectos que de alguna manera reflejan algo de lo mexicano, pero que suelen repetir los estereotipos que de éstos tienen en otros países, como ocurre con la película Frida.
“Repiten la idea que los gringos tienen de nosotros, en lugar de que nosotros desde nuestro país y con nuestros recursos digamos al mundo cómo somos realmente. De ahí
la necesidad de impulsar el cine del país”.
Por Mariana González
Adán Sarmiento

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