¿Alguna vez han experimentado un miedo intenso hacia alguna situación, lugar, persona (incluso personajes), objetos o animales; sin saber cuál es la razón de ese miedo?
Pues yo si, y se llama fobia.
Cada uno de nosotros la experimenta de diferentes maneras; y quienes han vivenciado algo de lo que mencioné con anterioridad, no me dejará mentir, con respecto al hecho de que al presentarse por ejemplo, una cucaracha, de repente aparecen diversas sensaciones como correr, treparte a un sillón o silla, incluso a la mesa, ponerte a gritar, a llorar, sudoración en manos, taquicardia... Por mencionar algunas.
La verdad es que aquello que se experimenta no es nada grato, al menos no concientemente hablando. Para aquellos que nos observan en un estado de "crisis", puede resultarles una bobada nuestra reacción. Sin embargo, no tienen la más mínima idea de todo aquello que la persona siente e incluso piensa en ese momento.
Por más irracional que parezca existen miedos fuertes hacia lugares abiertos, cerrados, a los payasos, a las arañas, cucarachas, ratones, serpientes, a la gente, al agua, a las alturas, etcétera. Y cada una tiene su nombre, y si se indaga más a fondo, aunque existan 30 personas con claustrofobia, seguramente su origen tiene diversas causas, ya que cada uno de nosotros es distinto, y lo más importante que la forma es que representamos todo aquello que nos rodea se dá de manera distinta.
Así que, a todos aquellos que nos juzgan de locos, payasos, drámaticos, y que osan de reirse en ocasiones a nuestras costillas, haciendonos bromas sobre aquello que cuando se nos presenta genera tanta ansiedad; mejor ponganse a leer sobre intervención en crisis, pues no sea que en algún momento, su bromita tengan tal alcance que requiera el hecho de recurrir a utilizarla y ni siquiera sepan cómo.
Jessica Castañeda Ortega
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