En proceso de cautiverio.
El conocimiento es un bien acumulativo que al contrario de cualquier metal precioso, aumenta por por el uso que le dé cada uno de los individuos que lo atesora. Conocernos es parte de nuestra obligación como habitantes de este planeta e implica que debemos ser vigilantes de todas las formas de expresión que hayamos estructurado como pueblos, como depositarios de las vidas de nuestros antepasados.
Si llevamos bien la cuenta de estos acontecimientos, nos daremos cuenta de que el desarrollo de cada una de nuestras etapas se va conformando como ciclos y en cada uno de ellos, vamos forjando la contradicción del ciclo anterior. Visión marxista como podrán observar.
A cada etapa de represión, le sigue una de libertad y viceversa. La situación que vivimos en estos meses parece recordar los preámbulos a etapas represivas donde se tomaron medidas extremas par apaciguar ánimos desbordados. Algunas de esas etapas culminaron con movimientos armados y otras con simples matanzas.
El ejcutivo posee la facultad de declarar un toque de queda, en cuanto piense que están en riesgo de perderse las garantías sociales y por ello suspender las individuales. Imaginen tener la obligación de estar encerrados en nuestros domicilios a una hora determinada con la amenaza constante de ser aprehendido si no se acata la orden al pie de la letra. Los pretextos valdrían menos que un grano de sal.
Puede ser hora de que demos un vistazo a lo que hemos estado haciendo con la libertad que gozamos, a pesar de todas las crisis que nos tienen atados de manos. Es posible que estemos malbaratándola.
Roberto Barroso Espinal
No hay comentarios:
Publicar un comentario