Signos de comercialización
Puedo estar de acuerdo en que necesitamos organizarnos para mostrar, colectivamente, que algo nos atrae y que somos capaces de disfrutarlo como lo que deseamos. Ayer, durante un paseo nocturno pude percatarme de que algunas personas ya estaban en las calles vendiendo flores a los automóviles que a esas horas aún circulaban.
Hoy mismo, cerca de las seis y media de la mañana, en el trayecto al trabajo, dos florerías que de común no abren sino hasta las nueve, lucían esplendorosamente sus puertas abiertas. La fecha no es para menos, pero creo que sólo es una manera eventual de mostrarnos como seres humanos afectuosos y con sentimientos.
Es posible que aparezca mi fugura como la de alguien que no disfruta de las festividades, nada más alejado de la realidad; a lo que voy es que no deberíamos esperar a que se nos dijera cuándo resulta prudente festejarnos como seres afectivos, máxime cuando para muchos no es costumbre, por ejemplo, regalar flores de manera cotidiana.
No creo en un manejo malévolo de los comercializadores de productos para toda ocasión, la verdad es que muchos de ellos han visto la oportunidad de que, los que carecemos de expresiones elocuentes de cariño, tengamos opciones para solventarlas. Sin embargo, creo que deberíamos aprender a expresarlas el mayor tiempo posible y no esperar "fechas especiales".
Roberto Barroso Espinal
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