Sólo hay algo que puede dar al traste con un trabajo y eso es la poca consciencia de pertenencia; las causas de ello pueden ser variadas, desde una mala difusión de la información hasta el franco enfrentamiento entre los miembros que lo realizarán. En lo personal, creo que el ego, el centralismo y el individualismo con los que hemos sido educados como sociedad, han facilitado un desarrollo sectorial y, por lo tanto, parcial de nuestros pueblos.
Hemos comprado la idea de que con líderes seremos capaces de salir adelante, de que siendo mejores en lo individual podremos solventar nuestras carencias, de que la única forma de entender la transformación del entorno se suscribe a un escalafón; pero ni esos líderes han entendido a quienes deben liderar, ni tenemos claro qué es ser mejores como individuos, ni sabemos cómo debe funcionar un escalafón.
Las razones pueden concentrarse en una sola visión, la conjunción de estos tres factores han ido creando empresarios pobres, carentes de una iniciativa grupal, que creen que al proveer de empleo se le hace el favor al otro, sin comprender que las necesidades deben ser sorteadas con el esfuerzo colectivo. En el peor de los escenarios, ni siquiera sabemos cuáles son las áreas en las que podemos explotar nuestras habilidades, haciendo de nuestro trabajo, una rutina de requisiciones insertas en formularios y moteada de excusas para no comprometernos con lo que hacemos.
Un equipo de trabajo no es la simple concatenación de esfuerzos individuales, requiere del compromiso y el entendimiento de que, si una parte falla, todo el conjunto se ve afectado. Sin embargo, si a nivel macro seguimos explicando nuestras deficiencias con frases como "es que México es un mosaico de culturas", sin proponer la conjunción de las mismas en una idea global de país, continuaremos a nivel micro buscando excusas como "yo ya cumplí", para echarle la culpa a otros de lo que no hemos sabido solucionar.
Roberto Barroso Espinal
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