jueves, 18 de noviembre de 2010

Único, pero igual

¿Me prestas tu identidad?... Perdón, ¿tu credencial?
Esta semana ha tenido un no sé qué, que qué sé yo, donde en varias situaciones se ha hablado de la identidad. Pero ¿qué es la identidad? Muchos bien podrían responder que es todo aquello que te define como persona, lo que te hace diferente a los demás.
Bien, ¿y qué nos hace distintos a los demás? ¿Ropa de marca? ¿Un coche último modelo? ¿El celular más caro? ¿Un peinado de moda? ¿Calzado original?... De acuerdo a los tiempos en que estamos viviendo esto quizá pueda ser factible... "Dime que artículos utilizas y te diré quién eres". Yo respeto las diferentes formas de pensar, sin embargo, para mí esta forma de ver a quienes nos rodean suena absurdo; pensemos en aquellos que no tienen posibilidad de usar ropa de marca, de tener un celular con miles de funciones -el cuál a fin de cuentas servirá sólo para llamar y mandar mensajes -, etcétera... Serían... ¿Nadie?
Considero que la identidad es más que eso. Partiendo principalmente del hacer una distinción de "hasta donde soy yo y hasta donde no lo soy", lo cual implica la relación con aquellos y aquello que nos rodea, seguramente se dará una identificación con un otro; agréguenle el que cada uno posee temperamento, carácter, ideales, habilidades, debilidades, formas de pensar que aunque puedan converger en algún punto con la manera en que piensa alguién más, los puntos de vista terminan siendo totalmente diferentes. Con todo esto entonces cómo es que se llega a pensar que una marca te puede definir.
Ahora, retomando el tema de las marcas desde otra perspectiva, seguramente cada uno lo estamos, desde el momento en que entramos al Kinder y te ponen en la ropa un trozo de cartulina con tu nombre, al cual denominan Gaffete; es más desde antes, al momento en que nuestros padres deciden ponernos un nombre para después llevarnos a registrar... Les apuesto a que cada uno tiene una credencial como por ejemplo la de la escuela a la que asisten -donde dice nombre completo, matricula, licenciatura-, una credencial del IFE -aquellos que somos mayores de 18 años-, licencia de conducir, cartilla de vacunación, CURP... Y la lista de documentos que podrían que alguién más se dé una idea de quiénes somos es interminable. Sí, "papelito habla". Pero estos documentos en papel, en plástico, rotulado... ¿Definirá nuestra identidad frente a los demás? Quizá nos permita decirle a alguién: "Hola, soy "fulanita(o) de tal, y vengo ah...". ¿Y luego?...
A cada uno de ustedes lectores les dejo la pregunta del millón: ¿Quién eres?
Jessica Castañeda Ortega

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