Pensando en qué publicar, llegué a reflexionar un poco en cómo la tecnología, las modas y todo el bombardeo que hemos tenido para crear la necesidad de adquirir algo novedoso, definitivamente nos ha rebasado. Pienso de esta manera porque, aunque muchos opinen lo contrario, hemos adquirido cosas que de las que no tenemos el completo conocimiento de todas sus bondades, hemos adoptado estilos de vida de los que no sabemos el trasfondo ideológico, hemos caído en tantas lavadas de cerebro que ya no sabemos ni para donde hacer y hasta que pensar.
Nos hemos convertido en robots que siguen masas sin saber adónde exactamente se dirigen. Todo nos ha llegado tan rápido que no se ha podido digerir de la manera más adecuada. Ahora es tan común ver niños bien adelantados a su edad, niñas pequeñas vistiendo como adolescentes, jóvenes comportándose como niños al no responsabilizarse de sus actos porque de antemano saben que alguien saldrá a su defensa, etc. Entonces me lleva a creer, que las vísceras han hecho de las suyas en los padres de familia, ya que estas nuevas generaciones hemos tenido abuelos sumamente estrictos con nuestros padres y de alguna manera les llega a pesar el hecho de cometer los errores que ellos creen, cometieron sus padres y luchan por tratar de evitarlos. Sin embargo, si no se hace con cautela y tomando decisiones realmente razonables y no sólo por la mera emoción, como comúnmente se dice, “otro gallo nos cantaría”. Tal vez por eso tanto niño disfrazado de adulto…
CASANDRA BRAVO REYES
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