Córrele que te alcanzan
México está entrando ya en una nueva fase. Sin embargo en esta competencia larga y que avanza cada día más y más rápido nos estamos quedando atrás. Con algunos amigos hace días discutí cuál será nuestro futuro como nación y créeme que a las conclusiones a las que llegamos no son muy buenas. Estamos ahora en la fase final de la era industrial y de los combustibles potencialmente contaminantes, sin embargo muchos países están entrando de lleno, como punta de lanza a la era tecnológica.
La tecnología se ha vuelto parte fundamental de la vida humana facilitándonos así las tareas diarias. Saber dónde están ahora tus hijos, tus parientes o tus amigos es cuestión de segundos. Igualmente buscar información, ver un video que difícilmente encontrarías en otro lugar, pedir un producto incluso comida lo realizamos ya detrás de una computadora.
¿Pero caímos ya en cuenta de nuestra enferma dependencia sobre los artículos tecnológicos? Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Rusia, por decir algunos países, son quienes se han encargado de mejorar y aportar ideas a esta nueva era tecnológica. ¿México está preparado para esto? ¿La educación mexicana funciona con los modelos que tan buenos resultados les han rendido a los países primermundistas?
Nuestro país padece de un gran índice de analfabetismo lo que lo ha llevado a vender mano de obra barata principalmente a Estados Unidos. Ese círculo vicioso no terminará hasta que: o México mejore como nación; o México se venda. Imaginemos que será de nosotros los jóvenes en unos quince o 20 años. Los campesinos comenzarán a vender sus tierras a empresas norteamericanas pues los cultivos serán ahora más fuertes y más resistentes gracias a los invernaderos. Por ello las familias dejarán de percibir un salario donde el jefe de familia: o se irá al norte y se arriesgará a morir; o sea un delincuente activo. Este ejemplo obviamente lo seguirán sus hijos. Por la crisis y en un acto de desesperación se podría optar por privatizar (a empresas extranjeras) nuestros servicios básicos aumentando el costo y disminuyendo la calidad. Y así puedo enlistar muchas cosas más. Pero el mexicano contemporáneo seguirá frente a un televisor viendo cómo pierden sus águilas, o viendo el final de la novela de las nueve, o dejándose manipular para el siguiente periodo de votaciones electorales por el Presidente “más bonito”.
por Isaac Camargo.
Muy buena columna Isaac!!!
ResponderEliminarJejeje, revolución tecnológica en lugar de industrial?