Cervantes en nosotros
Una edición más del Festival Internacional Cervantino, gozo por la cultura de éste y otros países. También de embotellamientos, sombrerazos y figuras extrañas. Algunas escenas callejeras sacadas de ciertas obras de Lovecraft. La oportunidad anual de recuperar lo que no se vendió durante los meses anteriores. Guanajuato vive del Cervantino; ahora recuerdo que hace como cinco años se corrió el rumor de que se "llevarían el Festival a otros lares". Entonces me preguntaba cómo iban a hacerle.
Una edición más del Festival Internacional Cervantino, gozo por la cultura de éste y otros países. También de embotellamientos, sombrerazos y figuras extrañas. Algunas escenas callejeras sacadas de ciertas obras de Lovecraft. La oportunidad anual de recuperar lo que no se vendió durante los meses anteriores. Guanajuato vive del Cervantino; ahora recuerdo que hace como cinco años se corrió el rumor de que se "llevarían el Festival a otros lares". Entonces me preguntaba cómo iban a hacerle.
Allá por el lejano 1972, quienes iniciaron esta gran idea, si hubieran escuchado tal sarta de razones, quizá se hubieran carcajeado de lo lindo. ¿Cómo es que una idea se puede desterrar? ¿Se llevarían la infraestructura o a las personas encargadas de organizarlo todo? ¿Nos cobrarían derechos de autoría si osáramos llevar a cabo el Festival?
Lo que me llamaba la atención, es que algunos sectores le dieran importancia a tales argumentos. Las ideas no son patrimonios particulares; si llega a surgir una que a todos les llenara, ésta dejaría de ser propiedad de la persona que la produjo para convertirse en patrimonio social.
El Festival es de Guanajuato, podría cambiar de nombre, pero la esencia de lo Cervantino ya ha quedado impregnada en sus muros. Viva la fiesta del espíritu.
por: Roiberto Barroso Espinal
No hay comentarios:
Publicar un comentario