domingo, 26 de septiembre de 2010

No te desconectes

La prehistoria de la tecnología.
Es un tema que desde hace años ronda por mi mente, más en estos días de ocio y festejos opacos del Bicentenario. Pero en fin, regresando a aquello que da vueltas en mi cabeza. En realidad somos seres más inteligentes gracias a la tecnología. Para muchos la respuesta parece sencilla; puesto que se dice que tenemos más información al alcance de la mano con Internet. Sin embargo he notado que cada vez nuestra memoria es menos hábil para retener los detalles, a veces cosas tan sencillas como un teléfono, una dirección e incluso el nombre de un libro, película, etc.
Resulta bastante triste pensar que Google y las innumerables páginas de la Web, como las redes sociales sean nuestra memoria. Es un temor latente pensar que si las redes fallan, pierdes tu celular e incluso olvidas tu contraseña, tu vida se vuelve un caos total. Nos hemos convertido en dependientes de la tecnología, más que una herramienta es un satisfactor inmediato de una vida pragmática sin sabor.
Otro gran problema que acarrea la tecnología es la falta de lectura, tanta información al alcance de la mano y no retenemos casi nada, además en cuánta puedes confiar. Es increíble pensar el tiempo que pasa una persona frente al Facebook leyendo la vida de los demás. Vivimos en tiempos acelerados, tienes que trabajar en base a 140 caracteres de Twitter o no estás al día.
Será que la velocidad de la vida nos hace más inteligentes o más tontos, simplemente somos diferentes. Creo que la conciencia hoy en día está sobre valorada, pues habitamos nuestra propia esfera de la interpretación del mundo, donde cada uno entiende lo que a su parecer más le conviene. Pero cómo no ser tan pesimista después de la enorme cantidad de festejos del Mega Puente Bicentenario, tanta tecnología y la verdad nada me sorprendió, siento que fue demasiado gasto para unos cuantos cohetes, confeti y carros alegóricos. Finalmente reflexiona: mucho Facebook, Twitter y cada quién dio el grito a la hora que se le dio su gana, ¿dónde está la comunicación?
por: Miguel Angel López Lorenzo

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