jueves, 14 de julio de 2011

La nueva barbarie

Habilidades no útiles.
Dentro del desarrollo de una actividad de cualquier índole, se busca tener como apoyos a quienes comparten ideas, procesos y habilidades semejantes a las que poseemos; es difícil acoplarse a quienes se expresan de manera contraria a como estamos acostumbrados o a la manera en que, por actividad profesional, escogimos como la más adecuada para nuestros fines.
Entendible es, pues, que cuando hay cambios en el personal de una institución, fábrica o empresa en general, también se den éstos en la estructura; si bien es cierto que las instituciones quedan a pesar de que cambien sus integrantes, también lo es el hecho de que cada miembro aportará un estilo especial a la estructura general, según sean sus habilidades e intereses.
Hasta aquí todo parece bondadoso y en términos generales, lo es. Sin embargo, existen riesgos como en todo cambio, por ejemplo, la resistencia al mismo que podrían presentar quienes sobrevivan a las variantes que se les presenten. Este fenómeno es muy marcado en quienes han visto pasar, en su entrono inmediato laboral, a una serie de personas cuya vida institucional es corta.
Invariablemente, este tipo de trabajador se acopla o aferra lo mejor que puede en la empresa a la que presta sus servicios, utilizando las armas que tenga a su alcance, algunas veces no muy loables, como pudiera ser el prepararse mejor capacitándose en las áreas que le conciernen o en el lado contrario, provocando la salida de quienes le representen un riesgo a su puesto. El chisme en voga.
Roberto Barroso Espinal

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