lunes, 2 de mayo de 2011

La nueva barbarie.

Si quieres algo bien hecho...
Resulta sintomático ver que, al igual que algunos gobiernos han dejado patente en su accionar, quienes conformamos los grupos sociales proponemos cambiós y llevamos a cabo lo necesario para realizarlos, con el único fin de que nada cambie. Y luego nos inventamos excusas a manera de frases hechas, para disculpar lo que hicimos mal o lo que dejamos de hacer.
Expresiones como: "es que todos lo hacen", "los tiempos han cambiado", "a los niños ya no se les puede controlar", ¡ay! Eso no me corresponde", "no me involucro para no meterme en problemas" y algunas más, abanderan el no movimiento, la pachorra indolente que nos lleva a no entender nuestra realidad y menos a quienes nos rodean.
Para colmo de males, la teorías que se encargan de explicar los fenómenos, sólo han servido como justificación a la inoperancia; así pues nos encontramos con que el Síndrome de Deficiencia de Atención sirve como el marco científico para el descuido en que se tienen a algunos infantes que, por verse puestos de lado en las actividades cotidianas, ponen sus energías en otras cosas que nada tienen que ver con su "normal comportamiento" y entonces necesitan del psicólogo.
Se les trata como maquinitas que requieren de refacciones para que se manejen como se espera de ellos, sin que medie cuidado alguno. Algunos de estos pequeños individuos llegan a darse cuenta de que esa misma desatención, pueden usarla en su beneficio. Ya que su comportamiento no es de ninguna manera motivo de simple disciplina, sino una enfermedad, entonces asumen su condición de "especiales" para así atraer toda la asistencia que sean capaces de acaparar.
Un pueblo adolescente como el nuestro, podría estar pasando un proceso semejante al que describo líneas arriba, lo que nos llevaría a entender el porqué seguimos esperando la llegada de un mesías, ser protegidos por la sombra de un caudillo y conformarnos con la ternura que nos debe la beatificación de alguien que "supo ganarse los corazones de todos los mexicanos".
Habría que realizar un examen de conciencia colectiva, quizá encontremos que las soluciones a nuestros problemas son más sencillos de resolver, por nosostros mismos.
Roberto Barroso Espinal

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