Creo que trabajar con la discapacidad, además de que cambia la percepción que uno tiene de ella - al menos a mi me ha sucedido -, por ende, sensibiliza más hacia ella.
Qué si no se ha puesto en juego mucho de mi... Pero en el espacio que tengo para trabajarlo, he podido "darle un sentido" a ello.
Pero bueno, ese no es el punto a tratar, sino lo siguiente. Hace días, mientras mi papá cambiaba los canales de la televisión con la finalidad de encontrar algo que le agradará, y se topó con un programa donde niños y niñas compiten en canto, baile, comedia, y por momentos la hacen de conductores de tv.
No cabe duda de que cuando se es niño se es mucho más espontáneo, más transparente... Sin embargo, dentro del mismo programa había un niño que quería cumplirle un sueño a una amiga, y ese era el hecho de que ella pudiera "bailar en la televisión", "ella me enseñó a bailar con el corazón" dijo el pequeño; las caras fueron tanto de sorpresa como de admiración de los jurados, cuando se dan cuenta que la niña bailaría en silla de ruedas; eso no es todo, son un par de chiquitos que compiten en concursos de baile y han ganado algunas medallas de oro, plata, bronce, y según entendí, irán a Holanda a competir.
El discapacitado se agarra mucho de su deficiencia por el hecho de que obtiene de los demás algo a cambio, - claro no siempre a un nivel concienciente -. Y nosotros también aunque no tengamos una limitación, al menos no necesariamente el estar parapléjico, ciego, sordo, mudo, tener sindrome Down, retraso mental... Que tal cuando estamos enfermos, sin embargo, ¿realmente de qué nos aferramos nosotros? Nos duele una mano, un dedo, la espalda, el estómago, la cabeza y queremos casi que el mundo se detenga porque eso que estemos sintiendo en un "impedimento" para realizar nuestras actividades cotidianas.
¿Cuando demonios, vamos a dejar de quejarnos? Digo, porque al escudarnos en un dolor de cabeza, ¿no será un pretexto para nada hacer?
Así como la niña que baila aún estando en silla de ruedas, hay otros ejemplos de personas que aún no teniendo brazos o piernas, pintan, cocinan, manejan, van al súper a comprar sus víveres, etc...
A nosotros no nos falta nada, bueno si, quitarnos la pereza y dejar de ser tan quejumbrosos. Si otros pueden, por qué nosotros no.
Jessica Castañeda Ortega
No hay comentarios:
Publicar un comentario