lunes, 11 de abril de 2011

La nueva barbarie.

Ojo con el voto.
Las actividades comunales suelen, al paso de los años, convertirse en fiestas. Las verbenas hacen lo que cualquier retórica no logra de primer momento: concordar ideas, ver hacia un mismo punto. El proceso parece complicado, sin embargo, sólo se trata de encontrar un buen pretexto para que lo cotidiano se transforme en algo que nos haga felices.
Los múltiples argumentos que somos capaces de inventar, no tienen más procedencia que la perspectiva de sentirse seguro de no ser engañado, de haber empeñado bien nuestros esfierzos y de tener una inversión clara y justa de nuestros recursos. Así se organizan las reuniones de amigos, los festejos sociales de quince años o primeras comuniones, la conmemoración de un santo.
No hay límites para la cooperación en términops de igualdad; el proceso de elección de un presidente de la República podría tener una visión similar, sentirnos partícipes de una fiesta donde los beneficios se vieran en plazos manejables, donde los elegidos tuvieran la cercanía de un buen anfitrión (en el sentido antiguo de la palabra), porque bien visto, ellos son a quienes les abrimos las puertas de nuestra casa.
Con nuestro voto, no les vendemos, alquilamos ni regalamos al país, únicamente les damos la oportunidad de proponernos un camino que nos haga desarrollar los potenciales y capacidades como sociedad. Les damos el permiso que requieren para descubrir nuestras bondades que les haga hacerse, a ellos mismos, mejores seres humanos. Cierto es que todo lo anterior requiere de vigilancia ciudadana. ¿Quién la tomará en sus manos el siguiente año?
Roberto Barroso Espinal

1 comentario:

  1. CIERTO ES Y DEBEMOS ANALIZAR CON DETENIMIENTO LO QUE DECIDIMOS Y DECIDIREMOS. COMO COMENTAS SOLO LES DAMOS LA OPORTUNIDAD DE SERVIR, PERO ESA OPORTUNIDAD DEBEMOS VIGILARLA PARA QUE REALMENTE SE DEN LOS CAMBIOS QUE EL PAIS REQUIERE:
    EXCELENTE PUBLICACION:
    SALUDOS CORDIALES ROBERTO!!!

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