lunes, 4 de abril de 2011

La nueva barbarie

El mundo del ni modo.
La actitud lo es todo cuando se trata de proponer cambios; por muy buenas, imaginativas o prácticas que pudieran parecer, si las iniciativas no tienen impacto social si no van acompañadas de la convicción y el entusiasmo por realizarlas. No todo debe ser esperanza ni trabajo, por el simple hacho de cumplir.
A lo largo de la historia hemos tenido ejemplos de culturas que se levantan de entre escombros, ya sea por un desastre natural o por causa de la guerra; nosotros mismos hemos sido de esos pueblos que toman impulso gracias a una tragedia y volvemos nuestros pasos hacia las metas trazadas con anterioridad.
El año de 1973 parece ya lejano, pero en algunas conciencias sigue presente. Lo menciono porque la razón de estas líneas es señalar que, dentro de los ciclos a los que hemos insertado nuestra vida cotidiana, pareciera que sólo reaccionamos cuando nos cae una desgracia encima, que necesitamos perderlo todo para que comprendamos que la vida debe seguir.
La actitud que como sociedad estamos teniendo en nuestros días, se ve estacionada en una especie de conformismo letal a toda iniciativa (salvo excepciones que ya comentaré con mayor profundidad posteriormene); basta voltear en cualquier dirección y nos encontraremos con grupos no definidos que lo único que buscan es manifestar que están vivos, pero no se ubican en un para qúé lo están.
Lo anterior sin contar con la cantidad de oficinas, talleres, aulas y demás establecimientos laborales donde lo que priva es la sensación de que se empieza el día con el único deseo de que se acabe. Una dinámica así, no lo es tal.
Roberto Barroso Espinal

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