Información para la guerra.
Las noticias se suceden y alternan entre guerras y desastres naturales; estamos en el medio de contingencias ambientales, crisis económicas y desatención de nuestro propio desarrollo. En la actualidad ni siquiera se puede decir que todo ello es el resultado de la dominación imperialista de una nación sobre las otras, únicamente.
Es evidente que las naciones poderosas se están preparando para algo grande, algo que para los países de economías pequeñas escapa de su alcance, pero ¿qué es esto? No podría decirlo a ciencia cierta, de lo poco que puedo aportar en estos momentos es que, al acabársele el principal motivo de venta de armamentos a los Estados Unidos después de la caída del muro de Berlín, han mostrado cierta desesperación por colocar sus productos en cualquier nación que les dé el pretexto para cumplir con sus objetivos.
En poco más de veinte años, los ejemplos de brotes bélicos sin un motivo real hacia el interior de los países involucrados, tienen como principal proveedor a nuestros vecinos del norte; el ejemplo más cercano es Libia.
No estoy en favor de gobiernos totalitarios, pero inclusive el fenómeno de la globalización informativa ha servido para que naciones que vivían una especie de marasmo, de pronto se dieran cuenta que treinta años en el poder es mucho para una sola persona y que esto atenta contra la sacrosanta democracia. ¿De dónde les llegó la información? Posiblemente CNN tenga algún tipo de respuesta.
Roberto Barroso Espinal
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