lunes, 21 de febrero de 2011

La nueva barbarie

Te lo digo mi hijo...
Hoy se reinició en la radio nacional una relación laboral interrumpida por circunstancias que escapan a nuestro entender inmediato; entre dimes y diretes, las razones que se ventilaron a trevés de los medios ce comunicación no parecen ser del todo honestas. Los tres actores involucrados apuntan cada uno, hacia distintos lugares sin asumir del todo las causas de su participación.
A veces, hay que leer entre líneas para poder percatarnos de que lo que se asume no es necesariamente lo que se quiere decir y, en cuestiones de trabajo, las sutilezas traen consigo un ataque velado donde quien se mueve primero parece llevar la ventaja.
El ser humano parece vivir sus momentos con la idea de que lo que importa es poseer la verdad, lo que se recrudece en el hámbito periodístico; hay lucha de egos donde lo que debería privar sería el trabajo como gremio. Sin embargo, el histrionismo gana terreno por sobre la cordura; el protagonismo por sobre la cooperación.
El ejmplo de la relación Aristegui-MVS-gobierno de la República puede compararse con cualquier otra en el ámbito que deseen; y aunque podamos darnos cuenta de ello, no aprendemos sobre el apoyo mutuo ni a observar que las relaciones contrarias no son sólo entre trabajador y patrón, pudiera ser que interviniera además, una variable en la figura de un actor externo a la empresa que se trate. Sin que se trate de una ley, el adagio "piensa mal..." nos puede dar el marco suficiente para aclarar los puntos obscuros.
Roberto Barroso Espinal

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