lunes, 13 de diciembre de 2010

La nueva barbarie

¿Qué rol hay que jugar?
El estudio a profundidad del cerebro, puede darnos muchas pistas sobre el comportamiento social: hay coincidencias en la información que tenemos programada a nivel cromosomático tanto como las que vamos aprendiendo conforme pasa el tiempo. Estamos programados desde la concepción y esa programación nos plantea tendencias que podemos o no, modificar.
Acciones y reacciones tienen bases en lo intelectual y lo intuitivo, de tal manera que nos involucramos, intereses de por medio, con infinidad de situaciones y personas que enriquecen nuestra vida, al grado de ser unos auténticos bancos de información. Consciente o inconscientemente, lo que vamos aprendiendo marca la manera en que nos explicamos nuestro entorno.
Claro está que, aunque tengamos tendencia a algo, no es pretexto para jugar con nuestras pasiones y pretender, posteriormente, hacer un legajo de pseudojustificaciones deterministas para explicar con cara de inocencia, que "así somos"; lo humano debe definirse precisamente porque creamos bases racionales y espirituales que nos ayudan a alejarnos un poco de la animalidad, de ser menos básicos y decidirnos a establecer una convivencia sana en lo afectivo y justa en lo intelectual.
Conocer los conceptos implica también llevarlos a cabo.
Roberto Barroso Espinal

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