El rey está loco!!!
Tuve la oportunidad de asistir al festival de jazz presentado en nuestro centro histórico la semana pasada. En medio de un ambiente donde se percibía que muchos de los presentes olvidamos por un momento el estrés, los pendientes, el trabajo, la escuela, etcétera. Habían grupitos de amigos, parejas e incluso las familias que decidieron llevar a sus mascotas a tomar un poco de fresco y escuchar buena música.
Haciendo un sondeo panorámico de la Plaza Miguel Hidalgo, hubo un individuo que captó mi atención y no precisamente por ser guapo (ya que no lo era), si no que mientras la multitud nos encontrabamos sentados o parados disfrutando del evento, él estaba bailando y gritando "yeah, yeah", "siiii!", "otra". Con esta imagen, vino a mi mente como especie de asociación libre, una pequeña historia que se describe en el libro "Verónica decide morir" de Paulo Cohelo, la cual trataré de compartirles: había un pueblo el cual tenía un rey, siempre se hacía lo que el rey decía. El pueblo se quedó sin agua para beber, por lo que recurrían al agua de la fuente con la que contaba el pueblo. La gente comenzó a "volverse loca" con excepción del rey puesto que él no bebía de esa agua y además, no actuaba igual que el resto. Para el rey ellos eran los locos, mientras que los pueblerinos tachaban al rey de loco, finalmente el rey decide tomar del agua de la fuente y ¿qué creen..? Sip, así es, se volvió loco también.
Al ver a aquel hombre en la plaza, la verdad, llegué a creer que se encontraba mal de sus facultades mentales -su aspecto se apreciaba desaliñado, desorientado, con falta de juicio, entre algunas otras- y me atrevería a decir que no fui la única que lo pensó, ya que mientras yo me preguntaba qué podría estar sucediendo en la mente de aquel, observé que para muchos de los que se encontraban allí, su actuar era motivo de risas, burlas y de cuchicheos. Y justo pensé: ¿Quién es el loco? Él, por ser el único en animarse a bailar o nosotros, por no atrevernos a aprovechar la música para sacudir el esqueleto un rato.
¡¡¡Y vaya sorpresa me llevé!!! Este individuo del cual les hablo, se acercó un poco hacia donde yo me encontraba con mis familiares y olía a alcohol... Entonces pensé en que por su aspecto, el hombre se había ido de farra y quizá seguramente tenía días sin llegar a su casa, ¿donde estaba su famila? O mejor dicho ¿tendría familia?... ¿Qué lo llevó a ponerse en tal estado?¿Cómo llegó a allí?
Desgraciadamente no fue el único sujeto alcoholizado que se encontraba presente, habían otros dos que incluso estaban "cantando", mientras el grupo de jazz que teníamos enfrente sólo estaba ayudándose de intrumentos musicales...
¿Acaso a los demás nos faltaban unas copitas de más, para bailar y cantar también?
Jessica Castañeda Ortega
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