Antes que nada, quisiera ofrecer una disculpa (nuevamente) por una vez más en la que situaciones apremiantes relacionadas a la escuela, me quitan el tiempo para llenar este espacio. No me quejo, la vida de estudiante es buena después de todo.
Bueno, después de quitarles el tiempo con las excusas ahora sí podemos pasar a lo nuestro. El día de muertos ya ha pasado, para bien o para mal el Halloween también, trayendo poco más que sólo días de asueto. En lo particular es una fecha que disfruto mucho, ya que el ambiente se torna algo más frío, además que para muchos es el inicio del acercamiento de las fiestas navideñas. Por otro lado esa fama de noche para ver películas de terror, completa el cuadro perfecto para muchos de los que disfrutamos los filmes llenos de miedo y adrenalina.
El único detalle que he observado en los últimos años es ese deterioro lastimero que ha sufrido el género. Películas dónde ya no sabemos si nos están tratando de espantar o de plano de hacer reír, mezclando sin sentido ya nada más por sacar una película que llene el apetito de chatarra hollywoodense que tienen los “cinéfilos” de hoy en día.
¿Qué pasó entonces con el cine de calidad? Aquél que era capaz de hacernos subir las piernas al asiento, aquél que nos hacía cerrar los ojos en las escenas más escabrosas, aquél que de verdad no nos dejaba dormir. Espero por el bien de los amantes del género, que resurja con más fuerza y que nos haga pasar más noches sin dormir.
¡Ayúdalos Taboada, no saben lo que hacen!
Adán Sarmiento
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