lunes, 15 de noviembre de 2010

La nueva barbarie

Si vota, no maneje.
Totalmente insolentes han sido las gestiones para gobernar este país a lo largo de las décadas; desde la obtención de la autonomía del exterior, los intereses creados dominaron el escenario casi político en el que metimos nuestras ideas particularizadas de gobierno. En materia bélica, salvo el haber frustrado el intento de reconquista por parte de España en 1829 en el gobierno de Vicente Guerrero, lo demás parecen sólo derrotas.
Las traiciones se suceden en capítulos donde hemos dejado en claro que lo nuestro no es el diálogo; pareciera lejos aún, pero el 2012 se aproxima lleno de incógnitas. Es posible que sigamos soportando el esquema de favores versus rencillas que domina nuestra política, aunque también es posible que en definitiva rompamos con el tradicional desinterés en lo debería ser el pan de cada día: la vigilancia de lo que realizan los actores electos para gobernarnos.
A un año y medio para enfrentar otra elección y menos, para tener que tragarnos una vez más promesas de campañas absurdas repletas de gastos innecesarios, podríamos ir cargándonos de paciencia para realizar ejercicios de observación de las actividades de Gobernadores, Senadores, Diputados y Presidencia de la República, para así poder contrastar lo que nos ofrecerán los futuros aspirantes con los resultados que hayan obtenido. ¿O qué? ¿Volveremos a votar sólo para que nos dejen en paz?
Roberto Barroso Espinal

No hay comentarios:

Publicar un comentario