viernes, 24 de septiembre de 2010

Mi humilde opinión

Bicentenario de la dependencia
¡Viva México! ¡Viva la América! ¡Vivan los héroes que…! ¿Qué? Bueno, bueno; podría parecer que me pasé por un poquito de aquella efervescencia nacional y ya hasta me siento mal de publicar cosas referentes al bicentenario, viendo que mis demás compañeros ya lo han dejado atrás como debe de ser. Sí, han acertado, esto que menciono viene acompañado de un sabor a disculpa (¿Ustedes también lo sintieron?) y es que la semana pasada precisamente por motivos a los que ahora estoy haciendo referencia, pues simplemente me olvidé de este; mi espacio, su espacio, nuestro espacio semanal. Pero bueno, como reza el viejo adagio: “El show debe continuar” y heme aquí tratando de explicar esa chispa del bicentenario siempre desde otro ángulo, el ángulo del cine por supuesto. Para empezar debo recomendar ampliamente una película que si no han visto deberían, que se titula “La ley de Herodes”. Para quienes no hayan gozado aún con su audaz y satírico humor pues aquí les va la premisa:
Situado en el México de mediados del siglo pasado, nos muestran cómo el poder es capaz de corromper a un hombre vinculado con un sistema que imperó durante más de setenta años. Y es aquí donde yo me pregunto: ¿Vivimos realmente en un país independiente? Dios mío, ¿qué estamos festejando entonces? Esta película no es más que el reflejo de un México que vivió sumido no sólo bajo el yugo de un partido político sino también bajo el mandato de otros líderes que sin necesidad de estar en el poder eran quienes mejor manejaban los intereses de un pueblo, llámese a este poder religión; o incluso gente que ni siquiera coparte nuestra misma cultura e identidad como mexicanos, llámese a ellos Estados Unidos. Entonces, ¿independencia de quién? Si aun cuando el partido que tanto nos martirizó no está en el poder parece que este sólo es el comienzo de otra dictadura, por Dios. Quién dijo que estamos mejor, quién dijo que había un cambio; si el narcotráfico, los secuestros y los asesinatos están a la orden del día. Por ello, al abrir un poco más los ojos y darnos cuenta de lo que estamos viviendo y lo que estamos permitiendo, tal vez entonces podrán venir esos cambios y las verdaderas cosas buenas para todos; cuando dejemos de anteponer un festejo llano, sin cabida en estos tiempos y lo cambiemos por un grito unísono de justicia, es imperativo exigir precisamente eso a nuestras autoridades. Estoy seguro que a muchos nos gustaría ver cómo termina este cuento que parece de nunca acabar, para ello sírvanse entonces a ser más críticos y ver con esos ojos la realidad en que vivimos. Si quieren darse una idea de cómo un pueblo logra sobrevivir a tanta opresión por parte de las autoridades, entonces vean mi recomendación por favor. Yo mismo estoy seguro que lo mejor que podría pasarnos aún está por venir y porqué no organizar una verdadera revolución, que por cierto; celebraremos un aniversario más de ésta dentro de poco. No es necesario un levantamiento armado creo yo, los tiempos no están para eso, pero para ello debemos ser igual de opresores y exigentes con las autoridades como ellos lo han sido con nosotros. Que no nos de miedo alzar la voz y decir: “El pueblo manda bajo la ley de Herodes… ¡o se ch%$&/ o se jo#$%!”

Adán Sarmiento

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