Cine palomero
Resulta extraño para una persona como yo, presentarse en una sala de cine a ver una película para niños. ¿A estas alturas del partido? Puede incluso resultar risible. Y no porque me esté llamando a mí mismo viejo, sin embargo creo que ya he rebasado (y por mucho) esa brecha generacional que me separa de mis semejantes infantes.
Esta ocasión quise recordar aquel regocijo que sentía cuando niño al ver una película de aventuras o acción que involucraba obviamente personajes atractivos para mí. El verano es el pretexto perfecto para que los chiquillos llenen las salas cinematográficas y disfruten de las inolvidables funciones; que incluso para los padres, quienes podrían no gustar de este tipo de películas, pueden resultar atractivas por los impresionantes efectos visuales y la magia envolvente que sólo el cine puede crear. “Perros y gatos 2” es una de las competidoras esta temporada para abarrotar las salas, sin embargo, teniendo la oportunidad de verla, uno se da cuenta que no es más que una historia sin más fondo que lo que el mismo título implica, la pelea interminable entre “opuestos” del reino animal y que si los niños (quizás los ya un poco mas grandecitos) observan con atención, se darán cuenta que carece de ilación con la precuela del mismo nombre.
Eso sí, incluso para nosotros los ya más bien jóvenes adultos, no podía faltar la cereza del pastel y que para mi gusto es el éxito infantil del verano: “Toy Story 3” ¿Por qué? Bueno, no hace falta decirlo, encierra y concluye con un ciclo excepcional generacional que muy probablemente los grandes disfrutaremos más que los chicos esta ocasión, ya que ellos no tuvieron la oportunidad de ver nacer esta pieza en la pantalla grande.
A final de cuentas todo se resume en una sola premisa: el cine comercial está hecho para entretener ¿Qué película ver o a cuál llevar a los niños? Es la mejor parte: ¡Ustedes deciden!
POR: ADÁN SARMIENTO
Resulta extraño para una persona como yo, presentarse en una sala de cine a ver una película para niños. ¿A estas alturas del partido? Puede incluso resultar risible. Y no porque me esté llamando a mí mismo viejo, sin embargo creo que ya he rebasado (y por mucho) esa brecha generacional que me separa de mis semejantes infantes.
Esta ocasión quise recordar aquel regocijo que sentía cuando niño al ver una película de aventuras o acción que involucraba obviamente personajes atractivos para mí. El verano es el pretexto perfecto para que los chiquillos llenen las salas cinematográficas y disfruten de las inolvidables funciones; que incluso para los padres, quienes podrían no gustar de este tipo de películas, pueden resultar atractivas por los impresionantes efectos visuales y la magia envolvente que sólo el cine puede crear. “Perros y gatos 2” es una de las competidoras esta temporada para abarrotar las salas, sin embargo, teniendo la oportunidad de verla, uno se da cuenta que no es más que una historia sin más fondo que lo que el mismo título implica, la pelea interminable entre “opuestos” del reino animal y que si los niños (quizás los ya un poco mas grandecitos) observan con atención, se darán cuenta que carece de ilación con la precuela del mismo nombre.
Eso sí, incluso para nosotros los ya más bien jóvenes adultos, no podía faltar la cereza del pastel y que para mi gusto es el éxito infantil del verano: “Toy Story 3” ¿Por qué? Bueno, no hace falta decirlo, encierra y concluye con un ciclo excepcional generacional que muy probablemente los grandes disfrutaremos más que los chicos esta ocasión, ya que ellos no tuvieron la oportunidad de ver nacer esta pieza en la pantalla grande.
A final de cuentas todo se resume en una sola premisa: el cine comercial está hecho para entretener ¿Qué película ver o a cuál llevar a los niños? Es la mejor parte: ¡Ustedes deciden!
POR: ADÁN SARMIENTO
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