martes, 24 de agosto de 2010

En la mira...

El sábado salí a dar un paseo por la tarde al centro de la ciudad. Me encontraba yo ahí, justo afuera de la catedral entre la gente y la verbena. De pronto, algún objeto en medio de la multitud llamó mi atención, se aproximaba a mí. Era nada más y nada menos que un pequeño tren para niños, de cuatro o cinco vagones, abriéndose paso. Pronto perdí de vista el vehículo al deleitarme con un baile árabe que se presentaba frente a las fuentes danzantes. Me levanté, caminé hacia el mercado y de nuevo otro objeto llamó la atención de mi vista. Mi cabeza no dudo en girarse hacia la primaria Aguiluchos donde justo afuera se encontraba una de aquellas esferas infladas en las cuales meten a los niños para que rueden cual vil ratón.
Me dije a mí mismo: “¡Isaac, este es un buen negocio!” No dude en querer hacer de aquella plaza un pequeño parque de diversiones. “¡Un carrusel afuera de la catedral o una rueda de la fortuna a un lado de la fuente de los delfines! Y que no te importe el respeto por el centro histórico, por su gente”. Desafortunadamente el amor por mi ciudad no me permitió hacerlo, lástima que hay gente a la que sí.
Isaac Camargo González

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